12.3.09

Ideas Sueltas para un ensayo sobre Poética


En palabras aprehendidas a Bachelard me referiré a la Poética de la Ensoñación; aquella poética que sueña sobre el sueño lúcido, aquel sueño sobre la imagen que surge en la mente como chispa, como ese nuevo estar de las cosas, esa forma de nominar lo ya nombrado y volverlo algo nuevo.

La pregunta es dónde surge lo nuevo. Desde este enfoque encontramos lo nevo buscando en las profundidades no como científicos que tratan de descubrir la unidad minúscula, sino como el niño que descubre lo mínimo en lo máximo, en el objeto; en su objeto. El niño tiene esa capacidad pues es su convivencia con su madre, su primer contacto con lo femenino lo que le da esa libertad y esa seguridad de perderse en sus propias imaginaciones y jugar y construir, porque su vida, pequeña aún; corta, no ha sido limitada por los velos de la adultez paradigmática. El adulto-niño es capaz de redescubir y redefinir el mundo constantemente porque tiene esa capacidad de soñar y ese conocimiento para transformar. Es el Adulto que en ocasiones se vuelve niño, el que juega con la realidad, con el mundo y lo construye nuevamente modificándolo, cambiándolo, quizá muy discretamente. El Adulto-Niño es capaz de transgerdir, de cambiar la idea, de ofrecer una nueva posibilidad del ser-en-el-mundo del objeto.

El Hombre es Sujeto de Lectura del Mundo, esa es parte de su condición de Sujeto de Conciencia y ello le permite desarrollarse diversas dimensiones de la realidad y con ello diversos lenguajes para entenderla para crearla y recrearla. Pero la Realidad no es lineal y no es necesariamente lógica. La realidad y todos sus componentes guardan misterios. Lo Otro es el Gran Misterio. Ubicarnos en un estado de ensoñación nos permite urgar en los recovecos de ese Otro, en avisar solo una mínima parte de ese Otro y esa es la función del Arte ¿Y del diseño?

El gran carnaval donde las almas se encuentran, las de las persona y los objetos (aquellos seres ficcionales ya nombrados -que, no mencionados) se observa desde dos perspectivas bien definidas; La del Animus y la del Anima; El Animus es fuerte y reflexivo, es ágil e inquieto, es público. El anima, en cambio es frágil y tranquila, es discreta y silenciosa, es privada; guarda secretos que solo muestra cuando uno se interesa realmente en descubrirlos, cuando uno abandona el animus de todos los días por un anima latente y siempre perturbadora.

Cuando Animus y Anima se encuentran es cuando el Adulto-niño construye, cuando su fuerza creadora se funde. el Big Bang. El Animus y el Anima son dos estados del Uno, son dos momentos que dialogan, aunque normalmente se les encuentra por separados, juntos son la Fuerza Creadora del mundo, porque el animus se entiende con la inmediatez del mundo y el anima con su interior, con su misterio. El resultado de su encuentro es siempre arrebatador de ahí que su transgresión, su violencia nunca sea destructiva. La poética de la ensoñación se encuentra con la poética del descubrimiento: El Objeto



fe de erratas: en clase se mencionó a Esther Stocker como autora del los CarNuggets, debo confesar que estaba distraido así que corrijo es Patricia Piccinini este es el vinculo Car Nuggets GL buscar en el formulario por nombre.

Por otra parte se mencionó el trabajo del Ocean Deign Research group aqui está la liga Objects que nos vincula directamente a la sección de los objetos.

2 comentarios:

deck dijo...

que onda. me parecen muy buenos los puntos de vista... interesante'' manuel..g..

que? dijo...

mhm bueno pues se supone que debia leer esto hace ya un rato cuando me pasaste el link... me gustan la forma en la que explicas la idea general y el parrafo sobre el niño y la realidad me parecio conmovedor. lo siento, son las hormonas... (eso de las hormonas es una excusa comodin, igual que la de "es que estaba pacheco")